9 abr 2026

Sobre la moral intelectual reinante II

En las novelas de Milan Kundera, donde a menudo el fantasma degradado de la revolución comunista se caricaturiza con un ácido humor negro y un buen golpe de realidad, hay de continuo "comités de honor". Éstos se meten con el día a día de los ciudadanos al grado de deshacer la vida, pública o privada, de una persona, a partir de simples bromas entre iguales o por la incapacidad de decir de frente "no me gusta tu trabajo" o por decirlo sin más, aunque no sea popular: "Trotski tenía razón en..."; es decir, por ser condescendiente, amable o directo. Da igual. Eso se castiga moralmente desde las instituciones. Y no precisamente lo digo por La broma -temas más profundos hay en ella-, sino por el ridiculísimo caso del primer cuento en El libro de los amores ridículos, "Nadie se va a reír".

Hace tiempo, vengo hablando en mi entorno de una moral intelectual reinante. No he escrito mucho al respecto porque otros ya lo hacen, mucho mejor que yo, y mi voz prácticamente no cuenta. Menos desde que dejé redes sociales y porque no vivo de mi literatura a través de su notoriedad o popularidad. En este mundo, donde decir algo no conveniente o impopular para el siglo y la sociedad de la justicia es como cavar tu tumba -al menos durante unos días u horas-, es mejor dejar que todo pase. La pregunta es ¿pasará? Antes de que me pudra bajo tierra, ¿pasará? 

Esto no tiene que ver con política directamente o partido en el poder. Más bien, se trata de la complacencia de la burocracia cultural por cumplir una agenda pública exigida por una bola de seudointelectuales y artistas de pacotilla siempre al tanto de "lo que se debe hacer y decir" en lugar de formarse más, para luego crear y eventualmente ver si es viable hacer público algo de calidad. Todos, por supuesto, piensan igual, opinan lo mismo -palabras más, palabras menos- y todos son grandes rebeldes y justicieros.

Es profundo el tema de la cancelación. Además, la censura moral masiva e incendiaria como motivo de explotación mercantil para las grandes compañías de las redes sociales, donde la actividad que se genera es oro puro, está explicada con detalle aquí y allá. Es como no desperdiciar agua, ahorrar energía eléctrica o beber Coca-cola: todos lo sabemos, hace mucho, pero seguimos metiendo las cuatro patas. Bien válido es que uno aprenda a vivir con sus contradicciones o, por lo menos, a no perder la cordura por sus debilidades. Sin embargo, es lamentable que las instituciones le entren al juego y que el discurso justiciero sirva para "quedar bien" y enaltecer carreras públicas o popularidad en las instituciones. 

Lo más triste es que éstas no tengan nada que ver con las instituciones que de verdad deben impartir justicia, las de "Cultura", por ejemplo. Lo que hacen es dañino en dos caras: por un lado, la social del arte -aunque ahí encuentran su ganancia discursiva-; por otro, la institucional. Al quitar el poder a quienes deben impartir justica, al dividir su responsabilidad por crear nuevas instituciones para tal fin o al generar nuevos comités de honor por institución, lo que hacen es quitar poder de acción, deslegitimar un orden legal establecido y crear ambigüedad institucional. Al mismo tiempo, se desperdician más recursos públicos -y su aplicación sigue siendo ineficaz-. 

Claro, porque lo que México necesita es debilitar cada vez más sus instituciones. Mejor aún si es entre iguales, puros ciudadanos castigando a otros ciudadanos, qué importa el verdadero problema del narco y la corrupción, qué importa la contaminación o la violencia normalizada. Lo mismo daba en los comités comunistas de República Checa, en los nazis de aquella Alemania o en la moral cristiana blanquísima -de la cabeza- que permea las instituciones imperiales yanquis: si se busca la popularidad, la saciedad de la mayoría, el cómo y el porqué son indiferentes. Lo que importa es satisfacer la sed de justicia -o venganza- auspiciada por Meta. Ni muy de izquierda ni muy de derecha, ni muy progre ni muy conservador, ni muy agresivo ni muy pacifista, ni muy transhumanista ni muy animalista; nadie se escapa. Para llegar a mayorías, todos se valen del recurso.

Copiamos el modelo, todo lo dicho, por los supuestos colonialismos que criticamos. Exigir justicia no es cuestionable, pero sí perder la cordura y aplaudir la pérdida de un Estado de Derecho en pro de un buen sabor de boca por cinco minutos de supuesta rebeldía. Paliada en redes sociales con un pronunciamento o mediante las "cartas de la vergüenza" que el reportaje de Aura San Juan Ramírez evidencia, y que ya antes mencionó Jeremías Marquines en "Premios de poesía en México: los vicios, la discriminación y la notoriedad". Sí, esas cartas que debes firmar para ejercer tus derechos culturales si una institución pública lanza convocatorias a premios artísticos. Muestran -con mejor cordura que yo- que el daño es ya sistémico. El punk, los hippies, el feminismo, sus contrapartes históricas -las que los vieron como moda-, con sus aciertos y errores, lucharon generacionalmente por una apertura que hoy perdemos en pro de discursos que supuestamente los siguen y renuevan. 

Esta apertura de la mente se pierde en pro de una "justicia" rayana en el señalamiento colectivo para pertener o ser excluido en un culto religioso. Pero, y eso es muy respetable, en una institución religiosa es voluntad de los participantes obligarse a los requerimientos de su liturgia y de las reglas de su convivencia común. Lo mismo pasa con los premios o convocatorias dirigidos por instituciones privadas: están en todo su derecho de establecer reservas a discreción. Sin embargo, para las instituciones públicas, permitirse ser intelectual o artista hoy en México consiste en declarar que "eres limpio del alma, buena persona y puro de todo tu ser, susceptible de ser aceptado por el Señor". 

Claro, "Señor" puede sustituirse por cualquier autoridad -real o imaginaria- de la ideología subyacente. No importa ser, por ejemplo, pésimo poeta o tener nulo talento histriónico. Ojalá las artes vuelvan a considerarse por sí mismas y las distintas Secretarías de Cultura -o quien haga sus funciones- dejen de fungir como pastores o sacerdotes que cuidan a su rebaño del mal, tras expulsar a todo el que no cumple con sumisión las reglas de sanidad moral intelectual. 

Hoy toca dejar pasar, ¿pasará?



Qué fácil - Vómito nuclear


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Pa' leer (medios, personas, ideologías y posturas diversas coinciden):

https://massinformacion.com.mx/nadia-y-la-semilla-penista-poesia-y-carta-de-sanidad-moral-acusan-a-leonel-godoy-y-a-moron-colmenares-paramo-reincidir/

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/17/opinion/circo-en-la-sep-ni-a-cual-irle

https://www.eluniversal.com.mx/cultura/ilegal-carta-de-sanidad-moral-que-pide-inbal-a-concursantes/

https://www.bajopalabra.mx/sentencia-historica-justicia-federal-castiga-estigmatizacion-y-discriminacion-contra-poeta-en-el-snca/

https://literalmagazine.com/author/albertochimal/


17 mar 2026

Notas -archipersonalísimas- a tomar en cuenta para un HomeOffice sano

El homeoffice se volvió un método laboral importante para muchas personas tras la pandemia de la COVID-19. Sin embargo, mucho antes de la pandemia ya había empleos en línea y métodos para ganar dinero que no necesariamente eran empleos, aunque sí requerían una inversión de tiempo y esfuerzo considerables, equiparables a un empleo. La diferencia radicaba entre hacer algo productivo -no en términos monetarios, sino sociales- y obtener dinero por el dinero mismo. 

En mi adolescencia, tuve un sitio web, antes de que fueran ultranecesarias las redes sociales, cuando las bandas todavía se conformaban con una: MySpace. Mi sitio utilizaba varias cuentas de alojamiento en GeoCities de Yahoo!, con un dominio gratuito de Tokelau. Programado en HTML, tenía Contador y Libro de Visitas, así como un reproductor en Flash que alternaba cinco canciones cíclicamente (no tenía capacidad para más entre todas las cuentas de GeoCities). En ese sitio difundía todo sobre tokines, más que nada de ska y reggae, de la escena underground de Cuernavaca. Se llamó Raskale (www.raskale.tk). Era el 2004, estudiaba la secundaria y todo lo hacía por amor al gusto de ese ámbito musical, por "amor al arte".

Ya en la preparatoria la cosa cambió. Junto con amigos hechos en línea y compañeros del Bachilleres 1, hicimos distintos blogs de música; el más famoso: Debraye Ácido. Eran tiempos de compartir todos los demos que obteníamos en conciertos, discos independientes y muchas maquetas viejas que íbamos digitalizando, a veces desde casettes. Horas de pasar los CD's a la computadora (familiar y de escritorio, por supuesto, a veces en un ciber), de descargar discos completos o armarlos canción por canción con torrents o programas p2p (Ares, Kaza, eMule), luego pasarlos de cierta calidad (como WAV) a una más baja en MP3, para finalmente poderlos subir gratuitamente a sitios como MegaUpload o MediaFire. Siempre con múltiples opciones por si fallaban o nos los eliminaban. Así conocí a muchas bandas que hoy sigo escuchando (2 minutos, Espécimen o Lvzbel, por ejemplo). Y llegó el infortunado día de "monetizarlo".

En esos tiempos, no había apps bancarias, ni siquiera teléfonos inteligentes. De hecho, cuando salieron -o, por lo menos, se dieron a conocer-, pocos años después, eran cosa muy de lujo y de señor empresario. Carísimos y lejísimos de las necesidades comunes. No se había liberado la red para que todos tuvieran (y eventualmente necesitaran) Internet móvil a precio accesible. En fin, no había transacciones de dinero en línea tan habituales como ahora. A la gente, en general, al menos acá en México, le daba desconfianza verter los datos de su tarjeta para pagos en línea. Sí se hacían, pero con reticencia colectiva. Nada de avisos al momento ni tarjetas digitales. Y entonces apareció el monstruo que hoy arruina toda la Internet: la publicidad al alcance de todos (hoy, la vida de muchísima gente es en sí misma publicidad capitalizable gracias a la red). Metías en tu blog un pequeño código que te permitía hacer que todo hipervínculo, antes de abrirse, pasara por un breve comercial (Adf.ly era la reina del sistema). 

Así, todos los foros y blogs, antes libres, de compartición de discos, libros, series y películas, se llenaron de anuncios que comenzaron a volver inaccesibles estos espacios, ya porque exigían muchos recursos en publicidad antes de llegar al objetivo, ya porque te metían algún malware. Incluso, salieron los aún existentes sitios que en el fondo no comparten nada, pero te abren diez pop-ups y te meten comerciales, así como links maliciosos. Un sistema que poco a poco daría cabida al streaming y a una sociedad que encontró lógico pagarlo. A las membresías por todo. A las leyes del capitalismo metidas en cada aspecto de la vida digital, antes tan libre y donde, virtualmente, todo era posible para formar una auténtica comunidad mundial sin límites. Por ejemplo, uno bajaba distros de SO operativos libres basados en Linux y comenzaba a aprender, probando, mucho software -no lo llamábamos "aplicaciones", menos "apps", sino "programas"- que hacía funcional la vida digital, sin necesidad de comprar licencias. Caímos en la trampa.

Los blogs se fueron al diablo. Aquello desapareció. Ganabas apenas unos centavos. No había redes, ni siquiera tanto público, ni usuarios o audiencia reales como para vivir de ello, y no valió la pena perder algo que había costado tanto esfuerzo por esos centavos. Al final, ni las bandas ni nadie recibía un peso de aquello. Nuestro fin no era lucrar, sino difundir algo no tan popular (hoy lo identifica uno fácilmente con la cantidad de oyentes en plataformas como Spotify, que igual pagan una bicoca a las bandas no populares, y que se quedaron sin muchas opciones para obtener ingresos). Pero aparecieron modelos para ganar dinero en línea, ya con los smarphones en ciernes, que consistían en pasarse al lado de la publicidad. Eran modelos rayanos en lo piramidal. Comenzaba mi estancia en la universidad y el famoso PTC (Paid To Clic) estaba en auge. Consistía en ser miembro de una página como ClicSense, NeoBux (o algo así) y otras más donde dabas clic a anuncios, los veías por cierto tiempo y ganabas tus décimas de centavo de dólar. Había páginas que permitían ver muchos comerciales, unos mejor pagados que otros; existían las que agregaban encuestas o surfeo por horas, sólo dejando el navegador abierto, modelos de generación económica que aún existen o se aprovecharon de otra manera. 

El negocio para los simples mortales realmente no radicaba en dar clics y ver publicidad, sino en pagar una membresía gracias a la cual, de acuerdo con cada plataforma, se incrementaban tus ganancias de una u otra manera -más anuncios, anuncios mejor pagados- y también te ofrecían una cantidad de anuncios por membresía o anunciarte a precios más accesibles. Aun así, no valía la pena meter 10 dólares mensuales para ganar 20 centavos al día. Las cuentas no daban. El sistema entonces se estiraba a lo piramidal. El estímulo era ganar por tus referidos que, entonces, no era un término común. Y quienes nos decidíamos a ganar algo de dinero con esto teníamos que comenzar un espacio que fungiera como plataforma de inversión -un blog o sitio web-, donde íbamos diciendo paso a paso "cómo ganar dinero en Internet", con explicaciones en video, pantalla grabada o texto más imágenes (hoy les diríamos "tutoriales") para nuestros aprendices, a quienes hoy llamaríamos "seguidores". En esa plataforma, uno explicaba cómo funcionaba cada sitio para, al final, dejar su link de registro y así ganar referidos. Actualmente, sigue vigente este modelo, sobre todo en financieras y tarjetas, aunque se extrajo de las ya entonces muy consolidadas ventas por catálogo. Si tus aprendices, además, seguían el buen camino, compraban membresías, hacían su propia plataforma, referían a más gente y esto te daba más ganancias. 

Por supuesto, ya teniendo tu blog, videos y demás, tenías que estar probando todas las páginas que salían y muchas eran scam, vil fraude desde el inicio, con algún gancho como pagar bien los primeros días. También tenías que interactuar mucho, responder comentarios en tu blog/página, ser activo en foros, continuar con los comentarios en tu cuenta de YouTube, crear una fanpage de Facebook, actualizar y actualizar información. Así descubría uno cosas como el intercambio de links (yo seré tu referido en tal página y tú sé el mío en esta otra) o mil variantes de lo mismo. Por ejemplo, estaban activas FanPorFan y FanSlave, webs que te servían, o bien, para ganar muchos clics en una publicación en redes sociales, seguidores, amigos, etcétera, o bien, para ganar dinero con tus redes dando clics a diestra y siniestra aquí y allá. Había foros especializados para ello, cadenas donde te formabas para el registro. Grupos también que querían saquear a los estafadores o sólo informaban dónde no entrarle. Reportabas tus pagos en PayPal o Payoneer principalmente, aunque ya comenzaba a tener presencia BitCoin y las carteras para tenerlo como opción de pago. Con esos comprobantes que publicabas dabas credibilidad a tu sistema y comprobabas que una empresa era real y sí pagaba. Personalmente, siendo estudiante, llegué a obtener ingresos mensuales regulares de unos 500-800 pesos y solía reinvertir la mitad. Era poco, pero nadie daba crédito a ganar dinero regular así en la red, desde cero. 

Tardé unos dos años en llegar a esto e iba siempre en aumento, pero, aparte de que el modelo comenzó a parecerme nefasto, era mucho el tiempo invertido en un proyecto que quizá me daría dinero, mas no en una manera que me hiciera sentir a gusto. Si no piramidal, era, cuando menos, algo así como los talleres literarios que no se centran en la profesionalización de sus asistentes, sino en formar talleristas, que darán talleres a futuros talleristas, que darán talleres a futuros talleristas... Todos pagándose en una cadena eterna, perpetuando una economía cerrada, sin salida real a un público ajeno al sistema. La diferencia radicaba en que las empresas ésas, por supuesto, se volvían millonarias en poco tiempo. Había modelos más sostenibles que otros, unas llevaban años y otras duraban apenas una semana. En muchas, ya sólo veías anuncios de otros como tú, cazando referidos. Deplorable la cosa. Además, mi computadora padecía un uso intensivo

Pero aquello no me quitó el interés por ganar dinero online. Y entonces encontré, por allá por el 2013, la primera empresa que me contrató en forma para un trabajo a distancia. No sólo eso, sino que consideraba ya mis estudios en Lengua y Literaturas Hispánicas y, mientras más habilidades se poseían (conocimiento de otras lenguas, creación de bases de datos, corpus léxicos, corrección técnica, etcétera), más chamba ofrecía y mejores pagos brindaban. Se llamaba Appen Buttler Hill y era australiana. Aún existe y siguen con muchos proyectos, pero, como todas las empresas, ya pasó a otras manos. No la compraron, más bien, compró empresas más pequeñas. Muchas cosas han cambiado (como que todos los proyectos y su documentación, sin importar si son para hispanoparlantes, están en inglés), pero sigue siendo muy funcional. 

Con ellos llegué a obtener empleo formal, trabajando unas 5 horas diarias (era a destajo, yo elegía mi tiempo) para transcribir audios a texto, horas y horas, corregir lo que otros transcribieron, o proyectos donde involucré a familiares o amigos, de cierta edad, para generar corpus orales de español mexicano. Estábamos colaborando para crear cosas inexistentes, hoy tan comunes, como pedir algo por voz a Siri o Alexa, decir "Ok Google" para que se haga la luz, que una "IA" transcriba voz a texto o, lo peor, que hiciera mi trabajo: corrección ortotipográfica. Era en línea, pero ya tenía un ingreso aceptable para alguien "que trabaja". Apenas comenzaba a dejar de tener apoyo de mis padres y pagar todo yo. Me alcanzaba para una renta compartida, por ejemplo. Pero Appen cambió, igual que mis necesidades, y lo dejé. Trabajé unos cuatro años en distintos proyectos con ingresos quincenales de unos 4 o 5,000 pesos. Lamentablemente, había temporadas sin proyectos activos para mi perfil o yo mismo no contaba con el equipo adecuado para sacar el trabajo ni me dedicaba tanto tiempo, pero pudo ser mejor. 

Luego vino LowpostYa para entonces yo daba clases, participaba en convocatorias para proyectos culturales en mi estado, y hacía mil cosas distintas, como todo artista o persona de mi generación, para sobrevivir con varios medios de ingreso. Buscaba además el beneficio de alguna beca literaria, algún premio o publicar en revistas que pagaban (gracias, Diez4 de Tijuana). No abundaba el trabajo para un letroso y había dejado la Ciudad de México, donde algo más podía haber. Lowpost era una compañía digital donde redactaba textos publicitarios según solicitara el cliente. La solicitud más común era la creación de textos relativamente breves, para blogs, con posicionamiento SEO (hoy los llamamos "post"). Avancé mucho en esa plataforma y pasé de sólo redactar a también corregir; y, luego, de corregir a evaluar a nuevos miembros. Al final, ya me pedían trabajos especiales. Eran peticiones mejor pagadas, donde me encargaba de todo el contenido de un cliente por periodos más o menos extensos. Era mucho trabajo, pero ¡me pagaban por escribir y corregir textos!, aunque no fueran literarios. Podía pagar ya una renta con mi pareja, colaborar para llevar una vida independiente y, lo mejor, trabajar en un pueblo de Morelos que me encanta, pero que, como todos los pueblos de México, no tienen mucha oferta laboral, menos para un escritor. 

Con el tiempo, el modelo económico de Lowpost fue perdiendo calidad. Pagaban primero en euros, luego en dólares. Paypal quitaba mucho por comisión, pero no me rajaba y, aunque los redactores europeos se quejaban mucho, por suerte, logré posicionarme para obtener un ingreso decente (en ese tiempo, yo creía que era decente) de este lado del mundo. Sin embargo, poco a poco iba aumentando el trabajo y disminuyendo la paga. La generación de textos, relacionada con el ya existente trabajo de copywriter, pero luego fatalmente popularizado y menospreciado, se fue volviendo una necesidad numerológica de las empresas para estar "siempre activas", pero no estaba centraba en la calidad del contenido. Corría el año 2019 y ¿a quién le importaba el contenido mientras hubiera flujo, ganchos, posicionamiento en buscadores, atracción permanente de clientes, que tampoco leen, pero gracias a eso llegan a su landing page y consumen? ¿Suena a algo común hoy? Pues sí, ya estaba listo el terreno y así se fue al diablo Lowpost en cuanto comenzó la pandemia. No duraron mucho. A pesar de que estuvieron un buen tiempo en línea, el trabajo prácticamente se agotó, yo me quedé sin empleo en un momento muy duro. Luego anunciaron el cierre de actividades en la misma página.  

El mundo digital cambió en aquel 2020 y, con la redacción automatizada, miles de empresas usando el mismo modelo, millones de personas haciendo las mismas cosas, ahora con video, hiperbreves, lo más viral e incendiario posible, ¿para qué esforzarse y pagarlo bien? Para qué pagarlo siquiera. A la fecha de esta entrada, visité su sitio web y parece que ahora funcionan con otra razón social, hacen lo mismo, pero con IA. Además, ya existían, pero comenzaron a abundar los estudios o cursos especializados para perfiles de administradores de redes sociales, análisis de datos y posicionamiento web, empresarial o personal. Contenidos al por mayor, visibilidad perpetua, monetización muy baja pero masiva. Todo se abarató y se acabó un breve mercado para redactores. Sin embargo, la pandemia abrió la puerta a algo que ya venía considerando en todos esos años de experiencia en línea. Las empresas, siempre beneficiándose, tenían un agujero legal: frente a un modelo laboral tradicional, podían tercerizar gastos de infraestructura al empleado y éste, con el debido discurso, estaría agradecido de hacerlo.

Debemos ser conscientes de que la insistencia de los CEO de grandes empresas tecnológicas en que "lo humano está superado", sustentada a menudo en sentencias del transhumanismo, no son meras ideas propias o propuestas filosóficas nacidas de la reflexión, sino estrategias de marketing que preparan el terreno social para sus productos. Lo mismo sobre prácticas sociales (como reunirse en centros de trabajo específicos, o simplemente "reunirse") habitualmente tratadas despectivamente como "tradicionales". Lamentablemente, mucha gente no se da cuenta de ello y, aunado a cambios socioculturales, donde muchas personas no quieren ni pararse ya de la cama, no quieren tener contacto con humanos, ya ni quieren salir para comprar los ingredientes de su comida, a hacer ejercicio ni respirar aire natural -ya no digamos "puro"-, estos modelos se volvieron mucho más abusivos, pues todo lo puedes hacer o pedir desde casa.  No hablemos de asegurar a los empleados, de prestaciones mínimas o responsabilidad social, pensemos en pura infraestructura, por ejemplo:

    - Miles de personas hoy en día, con su contrato doméstico, ayudan a ahorrar a empresas que ya no tienen ni que pagar la factura de luz. En México, el contrato de suministro de energía eléctrica para uso general, tarifa PDBT de la CFE, usado por la mayoría de negocios, no tiene el subsidio de un servicio de uso doméstico. Estas compañías están beneficiándose de un apoyo social, ese subsidio, para lucrar. No es justo, ya que no se trata de personas físicas con actividades empresariales que pueden deducir su factura de luz debidamente contratada. No. Hablamos de inmensos corporativos, a menudo transnacionales.

    - Si en una oficina no hay luz, ésta, por no comprometer su productividad, debe resolverlo con plantas de generación, sobre todo cuando se trata de servicios o productos de primer orden o que trabajan las veinticuatro horas. Hoy en día, el empleado/usuario debe exigirle eso al servicio de suministro público. 

    - El caso de otro servicio vital, el agua potable, es similar. Aunque su gestión no es federal, sino municipal, tiene costo distinto para un uso comercial. Más aun, las empresas están obligadas a garantizar instalaciones higiénicas a sus empleados y, si no hay agua por obvias razones relativas al desabasto, tienen que garantizar al empleado el acceso a baños e instalaciones limpios y agua corriente con la debida inversión entre personal de limpieza y compra de agua.

    - Cosas tan simples como equipamiento básico de oficina: la silla, el escritorio y el mousepad adecuados para evitar daños a la salud relativos a las funciones a desarrollar, deben ser cubiertas por las empresas. El empleado a distancia en México, en el mejor de los casos, las cubre con su propio dinero. Por supuesto, por ahorrarlo, casi no se cubren. ¿A cuántas personas que trabajan en línea les ha mandado su empresa una silla ergonómica adecuada, de calidad, funcional, y larga vida, de esas que rondan, las de gama media, los $10,000, o les ha bonificado su compra? Las hay de unos $30-50,000.

    - Los requerimientos de Protección Civil para el espacio laboral, así como la cobertura de cualquier tipo de accidente durante el horario laboral se han dejado totalmente de lado. ¿Una comisión para siniestros, por desastres naturales, alguien que sepa primeros auxilios, campañas de vacunación u otras actividades de interés colectivo directamente en tu oficina? Nada, todo lo debes buscar y cubrir por tu cuenta.

    - Mucha gente teme perder el trabajo por funciones de automatización tecnológica. Está de más el análisis de que la tecnología no es el monstruo, sino sus propietarios, y quienes toman las decisiones de su desarrollo y aplicación. Sin embargo, es más común la pérdida de empleos por el abuso de estas compañías ahí donde hay carencias legales, de oferta laboral, y donde han enraízado a base de meterle en la cabeza a la gente que aislados "la harán mejor". Consiste en derivar el empleo de tres personas no a una máquina, sino a una sola persona que va a resolver todo lo que en una oficina tradicional resolvían distintos puestos con funciones diversas. Hablamos de un sistema que pone a competir y, al mismo tiempo, separa, explota y vence. Lo han logrado, nos separaron y nos vencieron, y lo aceptamos con un dedo metido en la boca y agradeciéndoles que "nos den chamba".

No hablemos ya tampoco del estrés y desgaste que esto genera, ahí donde nosotros mismos nos pusimos el pie diciéndonos que esa supuesta "libertad" es mejor que hacer un trabajo monótono y diario durante muchos años, con jefes y escalafón. Pues bienvenida a la realidad, gente preciosa que cree que no es "clase trabajadora" tradicional porque trabaja tan duro desde su libertad, independiente, tan hermosa y gozosa, a un clic de distancia, siempre adelante de los demás: no son más exitosos, no serán ricos; lo que es peor, no pueden comprarse una casa ni garantizar su seguridad social, ni vivir sin deudas, ni salir de ese ciclo que relaciona todo esto. No están aislados del mundo. Su "vivir al margen" afecta al colectivo en que efectivamente vivimos, y no es nuestra culpa, pero tampoco podemos hacernos de la vista gorda. Por cierto, el discurso vanguardista económico comienza a decirnos también que nada de eso, ni una casa, ni seguridad social, ni una vejez digna, ni un retiro, son necesarios.

Como siempre que se desarrolla una tecnología y hay subsecuentes usos sociales, la idea del trabajo a distancia no es el problema. Es la falta de regulación y el abuso, a conciencia, de tantas carencias sociales para que esas empresas se pasen de la raya. Hablé sólo de infraestructura, pero, superados los problemas cliché relativos a seguridad social o prestaciones, que son muy visibles y que más o menos se han buscado regularizar, o la gentrificación producto de diferencias salariales entre naciones ricas y el llamado "tercer mundo" (o el eufemismo teórico-académico de moda), hay algo más: muchas empresas tienen su registro legal fuera de México. 

Toda su ganancia no deja nada aquí, toda la fuerza de trabajo de aquí tampoco deja nada, más que los gastos de su supervivencia que es para lo que le pagan. Aparentemente, meten dinero al país gracias al empleo que dan, pero ni es el pago adecuado para la fuerza laboral invertida (en empresas nacionales o latinoamericanas estaría mejor invertido), ni dejan la mínima parte fiscal correspondiente. De su salario, todavía el usuario/empleado debe cubrir los requerimientos de impuestos por su empleo. Por supuesto, en nuestro nunca bien organizado ni debidamente ejecutado sistema de recaudación -corrupción de por medio-, nula credibilidad en su uso adecuado por parte del Estado, etcétera, mucha gente no aporta nada al gasto común con esos empleos. Lamentablemente, tampoco se pagan un seguro, no sólo médico, el básico no el de gastos "mayores", sino relacionado con sus funciones laborales. Subsidian a empresas externas con la inversión en todo su equipo, les dan su fuerza de trabajo y, por supuesto, no alcanza lo que dan (aun cuando sea un aparente "buen salario"), para de ahí pagar todo lo que una empresa debidamente constituida en el país paga, aun las debidamente funcionales que ofrecen esta modalidad de empleo. 

El trabajo a distancia, o exclusivamente en línea, todo lo que aborda el homeoffice, no es el problema, insisto. Al contrario, no está nada mal tener esta opción laboral. La propuesta es pensar bien lo que estamos dispuestos a hacer y a perder para dejar que otra compañía abuse de nosotros como individuos o nación, y que afecte nuestro entorno laboral y las instituciones -siempre a la baja- que hacen a nuestros países (cuento sólo con ejemplos de México, pero pienso en Latinoamérica entera) todavía más rezagados. La falsa comodidad y acercamiento a trabajos adecuados, no siempre disponibles, son ganchos muy eficaces, caros a todos nosotros, pero hay que considerar la estructura sistémica y a largo plazo. 

No es casual que casi todos los casos de empresas y procesos por los que obtuve un ingreso antes de la pandemia tendieran a empobrecerse en un mundo que los volvía pura publicidad, pura nada, que los simplificaba a un "cualquiera puede hacerlo" e implicaba, entonces, su abaratamiento. Es decir, todos se volvieron, a excepción de Appen, un círculo vicioso de un sistema digital que, al parecer, no genera nada útil para la sociedad, pero sí mucho movimiento social y ruido capitalizable (sí, como sistema de popularidad para vender lo que sea, donde no importa el producto -el arte por ejemplo-, sólo la visibilidad). Todas, además, usan métodos que, antes de que en Internet todo fuera vendible, podían utilizarse para crear comunidades más informadas, enriquecidas mediante la compartición de muchas cosas, de manera gratuita o -cuando menos- más justa, mediante opciones cuya elección radicara en el usuario/consumidor; no que lo obligaran a una sola. 

Para ser más claros, no es casual que todos esos modelos de negocio, que no dejan de enriquecerse, tiendan a justificar, mediante el descrédito y la masificación, el pagar poco o casi nada a sus activos y todólogos "colaboradores" o "socios", nunca empleados

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13 mar 2026

Sobre el nocivo daño -también el entendimiento- de una postura "antivacunas"

Es muy grato contar siempre con información de gente acreditada y bien documentada, sin intereses de un lado u otro de ciertas políticas, gobiernos, empresas o ganas de darse a conocer a toda costa.


Masaje cerebral
Temporada 7, Episodio 18
"Sarampión"


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10 nov 2025

Sobre "Poema de Cuernavaca", nota de Davo Valdés en La Jornada

Escribieron sobre mi "Poema de Cuernavaca", texto publicado en la francesa Resonancias Literarias, que también tuvo el honor de ser la última publicación de la desaparecida Palabras Malditas en el lejanísimo 2015 (por aquí un recuerdo en la WayBack Machine). Había sido coleccionado en El morbo y las promesas (2014), poemario autoeditado, impreso y cosido en casa, que por entonces leía y vendía en las rutas (microbuses) de Cuernavaca y Ciudad de México.

El poema surgió en parte, al menos el nombre, por el "Poema de Beirut" de Mahmud Darwish. La crítica de Davo Valdés en su columna "Algo como una fruta" le atinó a todo y, aunque la publicó hace tres meses, me dio gusto encontrarla ayer en La Jornada Morelos, pues no tengo redes sociales y apenas la leí. Sólo hay un error definitivo: dice que soy "del Estado de México, pero afincado en Morelos desde hace muchos años". En realidad, soy 1000% guayabo, y así lo confiesa la parte autobiográfica de ese poema:

        Me presento, nací en tus ojos
        cuando la clínica militar
        estaba adentro de la veinticuatroava,
        el año en que Juan Pablo II
        hizo su segunda visita a este país...

Pues nací literalmente en las instalaciones de la Veinticuatroava Zona Militar, en Cuernavaca. Ahí estaba la clínica militar en el '90 y mi padre era oficial activo -por lo que teníamos ISSSFAM- y mi mamá dio a luz en ella.

Comparto la nota:

https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/algo-como-una-fruta-89/


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30 oct 2025

Sobre la moral intelectual reinante

 Palabra de poeta:

    -Como no tengo una obra poética que se sostenga por sí sola, me baso en mi pulcritud moral, convenida con la bondad de otrxs, para siempre legitimar, defender e imponer la estafa que llamo literatura" 

(siempre lo conveniente, siempre bien rebelde)

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"Muy punk" - La Polla Records

5 jul 2025

PECDA Morelos 2025

Ayer salieron los resultados del PECDA Morelos 2025. Con Rubik es, obtuve la beca en la categoría "Creadores con trayectoria". Enhorabuena a los demás seleccionados.





1 jun 2025

Reseña en El roomate

El Roomate: colectivo de lectores es una revista, un sitio web, dedicado a reseñas literarias. Editada por Luis Othoniel Rosa e Ingrid Robyn, es muy original y una gran aportación a las letras latinoamericanas. Aquí las razones:


En primera instancia, gracias a que no es otra que añadir a las cienmil revistas digitales que se se centran en la difusión de obra, quien quiera colaborar lo hará hablando de la obra de otros. Es decir, omitimos el factor de la difusión del yo para visibilidad y -lástima, oh poetas de Facebook- nos tenemos que olvidar de los aciertos propios para hablar en una publicación sobre alguien más: un esfuerzo que implica un filtro perspicaz. 

En segundo lugar, el ejercicio creativo que propone es también un ejercicio crítico analítico y, como rezaba un compañero de la licenciatura: "una buena generación de escritores debe ir acompañaba de una buena generación de críticos". Debido a la lamentable obsesión del mundo actual que subvierte todo a los medios del mercado y el márquetin del yo, el riquísimo ejercicio literario de la crítica objetiva, no laudatoria, analítica, no centrada en cobro de favores o conveniencia, llanamente sincera pues, se ha dejado de lado y ha hecho muy viciadas las revistas de difusión. De hecho, esto a su vez las hace poco leídas, pues los autores en ellas se difunden y leen a sí mismos, nada más. Incluso las institucionales, que deberían ser más neutrales, han perdido esa esencia crítica (véase el lamentable caso de Tierra Adentro). 

Por último, se trata de un proyecto que, con ya casi 15 años en línea, nació del interés de estudiantes latinoamericanos de postgrado en universidades estadounidenses. Sin ser una limitación definitiva, la mayoría de los colaboradores lo son de doctorado y en torno a estudios relativos a la lengua y las literaturas, aunque también a estudios culturales, antropológicos o sociológicos y de las Humanidades en general. Es así como Rosa, novelista puertorriqueño, tiene también un doctorado en literatura latinoamericana por la Universidad de Princeton y es actualmente catedrático asociado en la Universidad de Nebraska en Lincoln. Y Robyn, nacida en Brasil, igualmente catedrática de la Universidad de Nebraska en Lincoln, es doctora en literatura latinoamericana por la Universidad de Texas en Austin y traductora. Esto hace que el ejercicio académico especializado se resuelva en una publicación ajena al -malhabidamente visto como elevadísimo- ámbito académico y, tanto lectores como especialistas, compartan un espacio de acceso común sobre lo que nos gusta leer y compartirlo.

Demás está decir que sus "dos criterios laxos que serán ocasionalmente burlados", consistentes en a) reseñar libros escritos en lengua latinoamericanas publicados a partir del 2008, y b) que principalmente sean publicados por editoriales independientes, son un gran acierto sumamente beneficioso para nuestras letras

Gracias a su bondad -y a riesgo de bajar un poco los niveles, pero con la intención de mantenerlos- tuve oportunidad de colaborar con ellos con una reseña sobre un librito muy bonito de David Alberto Cerqueda editado digitalmente por Colectivo El Ojo. Enhorabuena y larga vida para los roomates. Un proyecto con un concepto imprescindible para la concreción literaria de nuestro continente.

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17 may 2025

La tierra que nos dieron (Colectivo El Ojo, 2025, 2a. ed.)

Una vez más, el equipo de Colectivo El Ojo, a cargo de Jerónimo Emiliano -potentísimo poeta, académico, gestor y editor- me brinda el honor de editar mi libro La tierra que nos dieron, publicado por primera vez bajo esta misma casa editorial en  2016. 

Siendo una edición sumamente bonita, la presumo con amor y orgullo:

20 feb 2025

Suelten a los perros (fragmento)

Y, en efecto, en su cabeza volvía a amasar el juego, la paranoia social, el comercio, las intervenciones. Algo que venía pensando desde tiempo atrás, pero no se resolvía en un acto específico. Ahora, con las manos embadurnadas de crema y engrasada la colilla del cigarro recién recibido de Eleonor, resolvió su pieza. ¿Y si pintaba los OXXO? Esa cadena de tiendas de conveniencia, a cuál más cercana. Una en cada esquina. Oh salvadoras de las fiestas universitarias, eternas pías de los fumadores noctámbulos, una en cada esquina o incluso dos, más la competencia, porque parece que las tiendas de la cadena OXXO venían con su contraparte comercial. Donde llega una, es probable que en la contraesquina se abra cualquiera de otra cadena similar, un 7 Eleven o un Circle K, pero OXXO es quien lleva el norte del comercio: repletas las ciudades, son los primeros en llegar a los pueblos. Salvador de los trayectos largos, del hielo de emergencia, de los audífonos o botanas de paso, incluso de los viejos celulares cacahuate. Los OXXO lo sabían, lo olían, lo veían todo. Eso era: lo veían todo. 

Si lograba ponerles pupilas a las O y leer las X como la /x/, «ja», de nuestro español, entonces diría literalmente «ojjos» con una doble j bien marcada y velarizada al alargarse para sonar a la peninsular, muy colonizador y dominante el asunto. La pieza estaba lista con una idea tras otra enriqueciendo el muy simple acto de poner puntos en el centro de unas O rotuladas sobre tiendas de conveniencia. Una pinta con sentido social y crítico y urbano y espontáneo y efímero y etcétera...




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Fragmento de "Suelten a los perros", cuento incluido en Ojjos que todo lo ven (FEDEM, 2024, pp. 41-62)









5 feb 2025

Valparaíso Vanity Press


Una más de espejitos por oro:



¿Quieres que se publique tu libro en Valparaíso?

¿Quieres ser distribuido con los más grandes, tú, que no eres nada?

¿Crees casualmente que tengas disposición de ir a la Feria del Libro de Guadalajara o de Madrid?

Sólo son $ USD 3,000


- Fernando Valverde

31 oct 2024

Marela. Ciudad para los mil ojos (audiolibro en 5 partes)

En el año 2020, en los albores de la pandemia y con las labores recientemente suspendidas en múltiples ámbitos productivos, la Secretaría de Cultura, a través del FONCA, publicó la convocatoria "Contigo en la distancia". En ella, se ofrecían estímulos para creadores de diversas disciplinas, en múltiples categorías y con posibilidad de utilizar distintos medios para su salida al público en línea. 

Además de brindar apoyo económico al sector artístico, la convocatoria pretendía consolidar una oferta extensa con las piezas seleccionadas, hechas por creadores de todo el país, para sus plataformas digitales. Entonces, no podían prever cuánto duraría el aislamiento que, de hecho, terminó de digitalizar a personas y procesos aún no integrados así a la gran red; sin embargo, crearon este sitio como plataforma específica para la convocatoria y los nuevos públicos digitales del arte nacional.

Lo triste fue que incumplieron la convocatoria y muchos trabajos nunca se publicaron. De hecho, con el tiempo la página se convirtió en una extensión-espejo de la Secretaría de Cultura, republicando la misma información de otros sitios de esta dependencia. Eso sí, durante el aislamiento por la pandemia cumplió su cometido de ofertar digitalmente piezas, materiales y hasta métodos didácticos artísticos. El problema fue que, en lugar de agotar las piezas seleccionados, comenzaron a crear y difundir nuevos productos (la mayoría son videos) de diversos artistas, consagrados, y se olvidaron de los seleccionados en la convocatoria. Los pocos trabajos publicados quedaron como una sección más del sitio: #comunidadcontigo.

Yo participé con la versión audiolibro de un poemario que me tenía estancado en su versión textual desde cuatro años antes. Este librito, Marela. Ciudad para los mil ojos (o "Crónica de una megalópolis bárbara") fue seleccionado en una versión audiolibro. Como el original, se divide en cinco partes, aunque no contiene todos los poemas del libro. Nunca se publicó, ni siquiera en la sección #comunidadcontigo. Luego yo lo subí a YouTube, con una exquisita portada diseñada por Karina Martínez (Syeni), y toda esta introducción es para dejarlo por aquí, en este blog, donde se publica algo irregularmente cada tantos años. 

A nadie le interesó publicarlo, menos leerlo; ojalá alguien disfrute escucharlo:

MARELA. CIUDAD PARA LOS MIL OJOS

Parte I

Parte II

Parte III

Parte IV

Parte V



* Marela fue escrita con apoyo del PECDA Morelos 2015

20 ago 2024

Ojjos que todo lo ven (FEDEM, 2024)

Ojjos que todo lo ven (Fondo Editorial del Estado de Morelos, 2024). 

Descargar (drive)

Libro ganador de la Convocatoria de Obra Inédita 2023 del FEDEM en el género de Narrativa


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Una misteriosa tortuga es el símbolo de algo profundo y reptil, un fanático del reggae y el ska recuerda con nostalgia un tiempo que pasó demasiado rápido, un artista contemporáneo parece estar atrapado dentro de una pieza de arte. Este es un libro a tres voces. En él, J. Andrés Herrera (Cuernavaca,1990) se ocupa de una triada de temas: el dolor de la pérdida, atizado por la magia y la superstición; el paso del tiempo desde la nostalgia del hombre común, en un contexto de crudeza y criminalidad, y una crítica irónica al arte contemporáneo, que es una pieza de arte contemporáneo en sí misma. 
Son relatos de un espacio que es cercano, pero es todos los espacios al mismo tiempo; de un tiempo que es lejano, pero que habita en la nostalgia del viejo discman, del DVD, de Taxqueña, del DF, de La Carolina, de los toquines de ska que de por sí siempre fueron lejos. En esta serie que inaugura el paso de Andrés por la narrativa, nos presenta una lectura que no abandona la sinceridad y la afilada inteligencia a la que nos tiene acostumbrados el, hasta ahora, poeta. 
Una invitación a este tránsito, como puede entrarse al movimiento engrasado de los pistones narrativos. 

- Jerónimo Emiliano 

27 may 2019

Carta para una compañera pintora



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Así que guardamos de nuevo los pinceles, los lápices y las hojas para intentar ganar el sustento diario con nuestro arte. Aquello se volvió un ir y venir de ideas alocadas y de cuentos que lentamente abandonaron la forma de la ficción y abonaron a nuestros días la fricción de las burocracias, a la espera del pago, que ya para cuando llegaba era una deuda.

“Los artistas también comen”, dijo alguien; luego otro respondió que los escritores no son artistas. Y yo me pregunto si esto, por encargo, refiere que los escritores no comen y por eso sólo las pintoras como tú pueden dar con su luz el sustento que necesitan. Así que trato de convertir tus colores en palabras.

Al acecho constante de acreedores, descubrimos que no valía la pena dejarnos ningunear por los procedimientos. ¡No había tiempo que perder! Teníamos que seguir pintando y escribiendo, a sabiendas de que ninguna otra profesión podría darnos la luz necesaria para ir saltando de día en día, tomados de la mano, hasta los confines del tiempo.

***
Tú traías tu propio soundtrack y un espectro de recuerdos que cambiaban con las formas de tu tinta china. Era difícil descubrir tu disposición entre las canciones de The National y Motorama, como si tu cuerpo fuera el lienzo en el cual se basaron para componerlas y yo no conociera las reglas para decodificarlas.

Ojalá vieras tu imagen difusa cuando la música te llena el cuerpo y le niegas al mundo tu pintura. Enseñas la pintura a otros, que es como decir: te das en cuerpo a otros. Esos seres diminutos que pintan son también fruto de tu inventiva. ¡Pero ojo! Esa obra no es ficción. Y el mundo donde cantas There's a science to walking through windows es el mundo al que llegaste desde tu imaginación, pero renovado y bendecido con tu arte.

***
A veces me miras de forma excepcional mientras leo y dices que de nuevo estás ante lo grande. Que tu piel se enchina con mis sílabas y un escalofrío recorre tu médula con ideas indecibles.

Quieres creer que soy un gran poeta, que tu nave dirige hacia extraños paisajes la locura y el sin sentido de no tener nada especial ni urgente que hacer en el planeta.

Quiero creer que comes una bola de nieve de vainilla sobre un brownie para recordarme que el día se acaba y no he escrito ninguna línea.

Queremos creer que la poesía y la pintura siempre pueden esperar porque, al cabo, a nadie le importa.
Pero tú eres la voz guía. La mirada que me hace sentir que mi trabajo es necesario. Entonces escribo con una urgencia paranoica, como si algo grave fuera a pasar si no escribiera, mientras cantas algo de Cage The Elephant:

Come a little closer, then you'll see
Come on, come on, come on

***
Entonces pienso, compañera pintora:
Si en verdad soy tan bueno, debería poder escribir aquí un gran poema:

ANTES DEL ABISMO

Yo pienso, Karina, que podría ser el mago-poeta de Huidobro
Ese sobreviviente del lenguaje que cae,
Que vuela sobre corales y nubes
Y se pierde junto a las palabras en el sinsentido.
Yo digo que nací viejo, como Nietzsche,
Y le di mi párpado al movimiento en el equinoccio,
Bendije al aire con mis manecitas que escribirían para ganarse el pan
Y quedé pegado al ritmo de los días como un barco a la marea.
Nací, como Ovidio, Hölderlin e Ibsen, un 20 de marzo
En que llegaron las primaveras, los calores y mi cenit.
Caí en mi nadir de cilantro,
Husmeé entre las plantas de epazote
Y comí los frutos tropicales de mi tierra:
Nadie me dijo nunca que sería poeta,
Nadie, tampoco, se fijó en la cicatriz de ese niño que comía mangos.
Lo invisible rondaba y nosotros, los adultos,
Que no conocemos el néctar alucinógeno de lo que no se ve,
No podemos ver el verdadero sentido en los titubeos infantiles.
Me habían lastimado como sólo la herida de aquel niño puede saberlo.
Y como sólo un niño, soy un sobreviviente del abuso,
Del placer de la autocompasión y del calor que brinda el derroche.
Desde aquí, antes del abismo, quiero brindar contigo, Karina, porque tú lo descubriste.
Ahora puedo ser el hechicero azur de Huidobro
Y eres tú el cometa al que voy pegado
Como un retoño a la tierra.

II DESPUÉS DEL ABISMO

Pude encontrar mi camino gracias a las palabras de antiguos amigos.
En mi juventud tuve aliados que pronto fue necesario dejar atrás, Owen dixit.
El tiempo del más joven es menos perecedero que el del viejo.
Y ahí figurabas tú. Eras ya entonces.
Alguien sin nombre ni manos podría recogerme del sillón
Donde esperaba asustado ante el vacío blanco de la noche
(Porque la noche tiene un blanco en la mirada que nadie ha visto).
La noche degüella sueños a diario y nadie la juzga.
Es por eso que empecé a escribir poemas largos
Como una fórmula para encontrar el maldito meollo de la noche
Y romper esa coraza lastimosa de las luces públicas para un niño asustado.
Solté mi voz a la manera de Owen, Huerta y Villaurrutia,
Quienes me enseñaron que un canto de amor era también
Un himno a la muerte y un canto de guerra.
Los pasos, por entonces, parecían enormes
Y una sola palabra hacía que retumbara la tierra.
Pero los poetas, además de que también comemos,
Envejecemos como las piedras
Y guardamos nuestros cantos en núcleos difíciles de roer.
Así me preparé para mi largo invierno.
Fue una temporada calurosa en este lado del mundo,
Pero llena de aislamiento y comida a manos llenas
Para escribir encerrado en un pequeño cuarto de la casa paterna
Oculto de la mirada blanca de la noche.
Un día en que perdiste el rastro de una línea en tu pincel,
La seguiste hasta dar conmigo:
“Hey, tú, poeta,
¿Puedes escribirme unas palabras para una pared blanca?
Quiero aniquilarla como mi tinta aniquila al lienzo
Y veo en tu pecho que puedes escribir cosas que me enchinarían la piel
Y provocan un temblor por mi espina dorsal.”
Luego escribí textos sin estructura,
Donde carta, verso, ensayo y memoria,
No podían sino ser un poema.
Desde entonces, compañera pintora, hemos buscado muchas formas
De matarnos uno al otro en plena tentación de ser felices.
Hemos saboreado la gloria de sobrevivir
Y hemos visto el fruto de nuestra obra darnos alimento.
Ya nadie podrá ponerle un alto a nuestros pinceles, lápices y hojas.
Es necesario que pintes
Para que yo escriba
Y decirle juntos
Por siempre adiós
Al abismo blanco de la noche.

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25 sept 2018

La isla (FEDEM, 2018)

Mi pequeño poemario, que es más bien un poema largo, La isla, se presenta el próximo viernes 28 de septiembre en la sala Manuel M. Ponce del Jardín Borda. Forma parte de la colección Galaxias del Fon Editorial del Estado de Morelos.



Todos quedan cordialmente invitados.

8 sept 2018

Un poemita

Es que eran cosas radicales:
Desear con tanta rabia
Hasta perder todo deseo
O dejar que el mundo funcionara sin mí
Sin atreverme a reclamarle nada.
Y así robé tiempo, lengua y tacto
Porque estaba incompleto,
Tenía una máscara
Mi incompletud era la del disfraz
No la de la ausencia,
Pero antes hubo que saber de reclamos,
De ausencias y disfraces
Y, sobre todo, de las formas de reclamarse al mundo
Porque hay que ser justos con las limitaciones.
Pero el mundo
Me debía noches de vicio, cinismo y pretensión
Me debía la ilusión de quebrar el cielo, la furia y el sentido pálido de la ausencia,
La dicha y la gracia,
El tacto, la lengua y el tiempo
Porque estaba incompleto, 
Pero, a la vez, 
Aún me sobraban muchas cosas.
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15 nov 2017

Publicación en Literal Magazine

Una publicación con tres poemas de La tierra que nos dieron (El ojo, 2016) en la revista estadounidense Literal - Latin American Voices dirigida por Rose Mary Salum y cuyo editor en jefe es David Medina Portillo. Es un honor aparecer en esta publicación, bilingüe además, con gran trayectoria como frente en Norteamérica de la literatura latinoamericana. 








25 ago 2017

Poema escrito una noche antes de que me dijeras tengo miedo

El trabajo de un gran poeta peruano, Omar Livano, camarada del grupo en Tajo, formado en torno a la revista del mismo nombre en Lima, se conjuga con el trabajo de la talentosa artista visual mexicana Syeni Martínez, quien, a través del taller de animación de Pilar Sosa en el DIF de Temixco, Morelos "Anímate 2017", desarrolló este video basado en el poema del libro Silencio la tierra va a dar a luz un árbol, de ALlen Neal (seudónimo de Omar Livano), publicado en el 2017.

Este precioso texto no pudo tener mejor representación visual.


Poema escrito una noche antes de que me dijeras tengo miedo
Por Syeni Martínez (basada en un poema de Omar Livano) - "Anímate 2017"

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Sobre la presentación de Historias de Xichitepec.

La presentación del libro ilsutrado Historias de Xochitepec fue todo un éxito. Tuvimos un lleno total en el Auditorio Ejidal del centro de Xochitepec. Nunca antes había visto a más de 20 o 30 personas en la presentación de un libro, sin embargo, esta vez tuvimos más de 300 asistentes. Nuestro programa fue realmente cautivador.

Comenzamos con danza mexica en el zócalo de Xochitepec, a cargo del grupo Tlahuicayotl. Con esta danza, agradecimos a la tierra a través del sahumerio por la realización de nuestro trabajo. Después, ya en el auditorio, nos cautivó Luna, adolescente de Zacatepec, Morelos, que sorprendió al público y a los presentadores con su poderosa voz. Continuamos con la intervención del poeta de Jonacatepec Rodrigo Fernández y, antes de entrar en forma a la presentación del libro, nos deleitó el cantautor guerrerense Adolfo Torres con su "Corrido de Xochitepec". 

Tras la presentación formal del libro con dos de los autores, Jesús Hernández Villagómez y Roberto Pérez Celis, la ilustradora y coeditora Syeni Martínez y un servidor, coeditor, repartimos gratuitamente los ejemplares. Posteriormente, su distribución continuó a través de la página de Facebook Xochitepec Morelos administrada por Ricardo Leyva, joven emprendedor xochitepequense, quien fuera nuestro maestro de ceremonias, así como a través de Casa-Huate, proyecto cultural, cuyos responsables nos ayudaron a organizar el evento.

Dejo algunas tomas de lo que ocurrió el pasado 1 de julio del 2017 en el Auditorio Ejidal de Xochitepec, Morelos.

Captura de la danza en el zócalo









Lleno total en el auditorio











Lectura de "Mingo", primer cuento del libro, obra de Don Jesús Villagómez, autor de larga carrera en el periodismo y la docencia, que nos habla de este popular personaje que habitó las calles de Xochitepec:


Aquí una toma del libro con el mural del Auditorio Ejidal de fondo:

Nuestra mesa de presentación con Roberto Pérez Celis y Jesús Villagónez, antologados, (izquierda) y con Syeni Martínez -ilustradora y autora del proyecto- junto a un servidor -redactor y corrector- ambos compiladores y editores del libro (derecha)

Interior del libro con ilustración de Syeni Martínez:

Don Jesús en la firma de algunos ejemplares:


Intervención de Rodrigo Fernández, que nos visitó desde Jonacatepec, Morelos:
El gran orgullo de Syeni y mío.
Desde los talleres en el centro cultural a mediados del 2016 hasta la presentación, pasando por todo el proceso de recopilación, edición e imprenta (2017), valió todo la pena:

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6 jun 2017

Historias de Xochitepec

Muchísimo trabajo y una gran experiencia. 

Recolección de historias, de la biografía al cuento, de la memoria a la ficción, del dato histórico al fantástico, Historias de Xochitepec es un libro ilustrado que muestra el imaginario vivo de este municipio, al sur del estado de Morelos, y que, como pueblo precolonial, según nos decía ayer en el comisariado el señor Mariano Maldonado: "en la hacienda de Real del Puente, donde está el Fiesta Americana, hay un mural donde escribieron que Xochitepec fue fundado en el año de 1060 ".

Para lograrlo, llegamos a mediados del 2016 a dar talleres de pintura y creación de textos en el Centro Cultural Xochitepequense y, al final, nos quedamos por aquí a recopilar entrevistas, visitas, documentos, videos, audios, fotos, distintas citas con personas de todo tipo, de las más variadas personalidades, ambiciones, intenciones y estratos sociales. Con relatos de Chiconcuac, Atlacholoaya, Alpuyeca, Real del Puente, Zempoala, San Miguel La Unión, la Nueva Morelos y el centro de Xochitepec, abordamos un libro donde participan por igual jóvenes y adultos mayores, alumnos de secundaria que leen anime y agricultores que velan en Centros Culturales, periodistas con gran trayectoria en las letras y sastres que hacían sus propios trompos en pueblos nacientes de 15 o 20 casas.

Historias de Xochitepec nos indujo a ser más que "creadores" de la pintura y las letras o "docentes" del taller contemporáneo (inicialmente, con bastantes peros de mi parte pero con buen desarrollo gracias a la iniciativa de mi compañera) para adentrarnos en otros campos como la investigación histórica, la recopilación documental y la gestión con todo lo que implica (sociedad civil o apoyo institucional, institución del pueblo -comisariado, ejidatarios- o institución gubernamental -ayuntamientos, injuve-), como editores, como correctores, como ponentes y difusores e, incluso, como trabajadores externos en diversos oficios para completar los recursos necesarios parra su desarrollo pues, aun siendo un proyecto ganador del PACMyC Morelos 2015, el financiamiento de la Secretaría de Cultura no agotó la totalidad de gastos desde el primer día de taller hasta la impresión del libro...

... Y, sin embargo, aquí está, señoras y señores, en premier mundial, con apoyo de mucha gente, en especial del grupo Amigos de la Cultura de Xochitepec, de la señora Andrea Aceves, mi madre, y del gran amigo Omar Barona, ex colaborador de la Instancia de la Juventud de Xochitepec, el libro Historias de Xochitepec. Trabajo compilado, corregido y, en buena medida, redactado por Syeni Martínez y un servidor, que pretendemos el papel de editores, además de ser un libro de relatos acompañados con ilustraciones de Syeni, quien no es sólo la autora y representante del proyecto sino una gran artista visual morelense e importante gestora de Cuernavaca pero, sobre todo, es también xochitepequense.

Queda hecha la atenta invitación el SÁBADO 1 DE JULIO del 2017 a las 19:00 hrs. en el AUDITORIO EJIDAL de XOCHITEPEC (Rep. de Argentina, casi esq. con el zócalo, frente al OXXO) para la presentación del libro.

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